Fuente: http://www.australvaldivia.cl/impresa/2015/08/24/full/cuerpo-principal/4/
ciudadanas de segunda clase
lunes, 24 de agosto de 2015
Ex líderes analizaron las consecuencias del movimiento estudiantil de 2011
Hoy me sacaron hablando un par de cosas en el Diario Austral, indagaron en lecturas ya se veían más menos nítidas cuando éramos dirigentes estudiantiles de la FEUACh en el 2011 y como veíamos en la actualidad los intentos de reformas del Gobierno y nuestra visión sobre el mismo. Si tienen un tiempo entre el atareado lunes, les invito a leer esta entrevista.
Fuente: http://www.australvaldivia.cl/impresa/2015/08/24/full/cuerpo-principal/4/
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viernes, 21 de agosto de 2015
Corazón maldito: El amor romántico...Desmovilizando y desarticulando.
Desde hace un tiempo he venido reflexionando sobre este tema. La verdad es que se me ha representado de tantas formas a lo largo de la vida que casi pienso que me determina - sin embargo se que no es así, este pensamiento en si mismo es producto de la misma dominación- y es que cuando comparto y tejo historias con otras mujeres, en su mayoría las decisiones han sido guiadas por este tema. Tanto en su negación, en su relación neurótica o por el deseo o realización del mismo.
Y es que está tan naturalizado para nosotras que nuestra vida esté regulada por decisiones a partir del "corazón maldito"!, es decir nos enseñan que nuestro primer amor es el padre, que cuidar de otros es amar y es así como crecemos, viendo a nuestras abuelas, tías, hermanas y madres soportar de todo "por amor": infidelidades, violencia económica, violencia machista, celos y otras vainas opresoras.
Las relaciones sociales y sus patrones culturales nos dicen a través de la radio u otros medios de masa que estamos incompletas y que necesitamos completarnos, o que somos mujeres "libres" bajo la imposición de la "mujer sexuada y alocada" que tiene historias de "grandes amorios" o "amantes". Así en esta sed por entendernos, he revisado algunas autoras feministas contemporáneas respecto de lo que escribo y la verdad siempre me queda el sinsabor de que se abordan estos temas desde el empoderamiento , desde la decisión de no vincularnos al amor romántico como una conversión ideológica, sin embargo autoras más clásicas como Alejandra Kollontai nos mencionan las implicancias de las relaciones sexuales en el proceso de transformaciones sociales y políticas.
No quiero para nada pensar que estoy descubriendo la rueda, y de seguro aun me quedan muchos textos por leer, pero mi reflexión va en el sentido más material de la participación de las mujeres en la vida pública, el movimiento social y la política, en como el amor romántico desmoviliza o desarticula la posibilidad de generar un proyecto emancipador.
Con el tiempo me he dado cuenta a través de los relatos de las mujeres que realizan política, que sostienen vida pública y de mujeres cercanas madres, amigas abuelas que no participan de estas actividades que existe un factor común, y es el aparthaid ocupacional o menor medida la injusticia ocupacional, que generan estas imposiciones culturales y condiciones políticas a través de la división sexual del trabajo sobre las mujeres. Es decir, como la imposición de roles, serviles a la economía capitalista, que son educados desde temprana edad van determinando la prioridad del "amar romanticamente" (amar aun cuando se aprisiona la voluntad y la acción, consciente o no de ello) por sobre el quehacer colectivo, la intervención en la política. Un ejemplo de ello, es que las mujeres seamos quienes elegimos fundamentalmente carreras universitarias que estén dedicada al cuidado de otros de manera profesional (leer aquí para completar la idea), o quienes postergamos proyectos de vida por la formación de la familia y el cuidado del núcleo familiar o quienes sean "solteras sin compromiso", sigan deseando completar su vida a través de una otra o un otro que provea de aquello que buscamos y no encontramos, o bien cuidando de otres que pasan a reemplazar el sentido o como las mujeres que nos dedicamos a la política (sea institucionalmente o no) nos vemos obligadas por una parte a masculinizar/maternalizar nuestras prácticas cotidianas o cercenar nuestros deseos y la relación con los sexos o defender las trincheras de la autonomía, casi como si fuera un asunto natural tener un tutor, un padre político un patrocinador de nuestras funciones políticas y en el mejor de los casos "solo" partirnos en dos para cumplir con las exigencias de la política (una doble jornada laboral, pero en un trabajo tremendamente vapuleado por la sociedad neoliberal: la política).
Lo anterior da por resultado que mujeres trabajadoras formales tengan dobles (o triples) jornadas de trabajo, una remunerada y otras no remuneradas. La no remunerada es por lo general una actividad de exclusiva responsabilidad de la mujer (PNUD). O bien da por resultado a mujeres trabajadoras no formales a tiempo completo o "amas de casa" (es decir no gozan de jornada de inicio o término, no tienen derecho a descanso ni remuneración) y que aportan al proceso capitalista a través del aporte de plusvalor a través del cuidado o dicho de otra forma, a través de la reposición de energía vital o reposición de la fuerza de trabajo de otres trabajadores, de si misma como trabajadora y/o de futuros trabajadores (hijos). Esta actividad hay que dejar en claro está por tanto ligada a la cadena de producción alterando el valor del trabajo, que en un modo de producción capitalista esto significa una forma de explotación adicional y por su puesto una forma injusta de retribución del trabajo.
También da por resultado la exclusión de la posibilidad de realización de uno de los aspectos más importantes al menos definidos por los idearios de la modernidad y este es el desarrollo pleno de desplegar las capacidades con la posibilidad política racionalmente dirigida para cambiar los parámetros de la vida social, por tanto sus condiciones históricas materiales que permitan pensar y construir la emancipación. La exclusión se ejecuta justamente por la entrega al cuidado como rol histórico, como carga psicoemocional culposa, como carga propia del ser mujer, como vínculo indirecto de aporte a la sociedad (en este caso mercantilizada) y fundamentada principalmente por la cultura a través del amor. Esto por tanto, desvincula a todo un sector social, con excepciones que confirman la regla, de está tan necesaria participación para transformar lo que somos haciendo avanzar la historia (y las historias).
Todos estos fenómenos se aplican sin contar con los excesos de "este amor" contrario a la emancipación, proclive al encandilamiento emocional, a la neurosis entre el deber ser y el querer hacer y a la pérdida de las estructuras racionales llamado amor romántico,tales como la violencia machista (física, económica y psicológica), los femicidios, la dominancia celotípica de las relaciones y la opresión o subyugación del deseo en las mujeres (ya sea por liberación estética o por opresión conservadora). Y por supuesto bajo el entendido que las mujeres hemos sido de tal forma desarraigadas del relato histórico y público, hemos sido tan desarticuladas y aun más profundamente que el resto de la sociedad neoliberal, que solo nos queda la limitada esfera privada de relaciones sociales promoviendo el valor de la propiedad o propietarización de los vínculos, dando por resultado la defensa de "los amores" respecto de otros u otras, lo cual aumenta por su puesto, mayor desarticulación.
Las preguntas que me quedan abiertas a partir de toda esta larga descripción (pero pequeña a su vez) es ¿Cómo re-situamos la posibilidad de construir una sujeta histórica, que se proponga afectar en las relaciones de poder (es decir con perspectiva política) para transformar lo existente? ¿ Como generamos las condiciones para que una nueva sujeta social, un movimiento de mujeres (HOY INEXISTENTE) se construya al rededor de la derrota de la división sexual del trabajo y construya horizontes e emancipación? ¿Como nos proponemos el quiebre de los núcleos privatizados del cuidado de otros (valores burgueses de la familia) y lo trasladamos a cuerpos sociales de cuidado común en igualdad de roles?
Lo que está claro, es que si bien es cierto el amor romántico comúnmente se lleva como rasgo meramente patriarcal, este se hace carne en alianza con el modo de producción capitalista, lo cual genera condiciones materiales para la des-articulación y dificultan la génesis de movilización social de las mujeres.
Y es que está tan naturalizado para nosotras que nuestra vida esté regulada por decisiones a partir del "corazón maldito"!, es decir nos enseñan que nuestro primer amor es el padre, que cuidar de otros es amar y es así como crecemos, viendo a nuestras abuelas, tías, hermanas y madres soportar de todo "por amor": infidelidades, violencia económica, violencia machista, celos y otras vainas opresoras.
Las relaciones sociales y sus patrones culturales nos dicen a través de la radio u otros medios de masa que estamos incompletas y que necesitamos completarnos, o que somos mujeres "libres" bajo la imposición de la "mujer sexuada y alocada" que tiene historias de "grandes amorios" o "amantes". Así en esta sed por entendernos, he revisado algunas autoras feministas contemporáneas respecto de lo que escribo y la verdad siempre me queda el sinsabor de que se abordan estos temas desde el empoderamiento , desde la decisión de no vincularnos al amor romántico como una conversión ideológica, sin embargo autoras más clásicas como Alejandra Kollontai nos mencionan las implicancias de las relaciones sexuales en el proceso de transformaciones sociales y políticas.
No quiero para nada pensar que estoy descubriendo la rueda, y de seguro aun me quedan muchos textos por leer, pero mi reflexión va en el sentido más material de la participación de las mujeres en la vida pública, el movimiento social y la política, en como el amor romántico desmoviliza o desarticula la posibilidad de generar un proyecto emancipador.
Con el tiempo me he dado cuenta a través de los relatos de las mujeres que realizan política, que sostienen vida pública y de mujeres cercanas madres, amigas abuelas que no participan de estas actividades que existe un factor común, y es el aparthaid ocupacional o menor medida la injusticia ocupacional, que generan estas imposiciones culturales y condiciones políticas a través de la división sexual del trabajo sobre las mujeres. Es decir, como la imposición de roles, serviles a la economía capitalista, que son educados desde temprana edad van determinando la prioridad del "amar romanticamente" (amar aun cuando se aprisiona la voluntad y la acción, consciente o no de ello) por sobre el quehacer colectivo, la intervención en la política. Un ejemplo de ello, es que las mujeres seamos quienes elegimos fundamentalmente carreras universitarias que estén dedicada al cuidado de otros de manera profesional (leer aquí para completar la idea), o quienes postergamos proyectos de vida por la formación de la familia y el cuidado del núcleo familiar o quienes sean "solteras sin compromiso", sigan deseando completar su vida a través de una otra o un otro que provea de aquello que buscamos y no encontramos, o bien cuidando de otres que pasan a reemplazar el sentido o como las mujeres que nos dedicamos a la política (sea institucionalmente o no) nos vemos obligadas por una parte a masculinizar/maternalizar nuestras prácticas cotidianas o cercenar nuestros deseos y la relación con los sexos o defender las trincheras de la autonomía, casi como si fuera un asunto natural tener un tutor, un padre político un patrocinador de nuestras funciones políticas y en el mejor de los casos "solo" partirnos en dos para cumplir con las exigencias de la política (una doble jornada laboral, pero en un trabajo tremendamente vapuleado por la sociedad neoliberal: la política).
Lo anterior da por resultado que mujeres trabajadoras formales tengan dobles (o triples) jornadas de trabajo, una remunerada y otras no remuneradas. La no remunerada es por lo general una actividad de exclusiva responsabilidad de la mujer (PNUD). O bien da por resultado a mujeres trabajadoras no formales a tiempo completo o "amas de casa" (es decir no gozan de jornada de inicio o término, no tienen derecho a descanso ni remuneración) y que aportan al proceso capitalista a través del aporte de plusvalor a través del cuidado o dicho de otra forma, a través de la reposición de energía vital o reposición de la fuerza de trabajo de otres trabajadores, de si misma como trabajadora y/o de futuros trabajadores (hijos). Esta actividad hay que dejar en claro está por tanto ligada a la cadena de producción alterando el valor del trabajo, que en un modo de producción capitalista esto significa una forma de explotación adicional y por su puesto una forma injusta de retribución del trabajo.
También da por resultado la exclusión de la posibilidad de realización de uno de los aspectos más importantes al menos definidos por los idearios de la modernidad y este es el desarrollo pleno de desplegar las capacidades con la posibilidad política racionalmente dirigida para cambiar los parámetros de la vida social, por tanto sus condiciones históricas materiales que permitan pensar y construir la emancipación. La exclusión se ejecuta justamente por la entrega al cuidado como rol histórico, como carga psicoemocional culposa, como carga propia del ser mujer, como vínculo indirecto de aporte a la sociedad (en este caso mercantilizada) y fundamentada principalmente por la cultura a través del amor. Esto por tanto, desvincula a todo un sector social, con excepciones que confirman la regla, de está tan necesaria participación para transformar lo que somos haciendo avanzar la historia (y las historias).
Todos estos fenómenos se aplican sin contar con los excesos de "este amor" contrario a la emancipación, proclive al encandilamiento emocional, a la neurosis entre el deber ser y el querer hacer y a la pérdida de las estructuras racionales llamado amor romántico,tales como la violencia machista (física, económica y psicológica), los femicidios, la dominancia celotípica de las relaciones y la opresión o subyugación del deseo en las mujeres (ya sea por liberación estética o por opresión conservadora). Y por supuesto bajo el entendido que las mujeres hemos sido de tal forma desarraigadas del relato histórico y público, hemos sido tan desarticuladas y aun más profundamente que el resto de la sociedad neoliberal, que solo nos queda la limitada esfera privada de relaciones sociales promoviendo el valor de la propiedad o propietarización de los vínculos, dando por resultado la defensa de "los amores" respecto de otros u otras, lo cual aumenta por su puesto, mayor desarticulación.
Las preguntas que me quedan abiertas a partir de toda esta larga descripción (pero pequeña a su vez) es ¿Cómo re-situamos la posibilidad de construir una sujeta histórica, que se proponga afectar en las relaciones de poder (es decir con perspectiva política) para transformar lo existente? ¿ Como generamos las condiciones para que una nueva sujeta social, un movimiento de mujeres (HOY INEXISTENTE) se construya al rededor de la derrota de la división sexual del trabajo y construya horizontes e emancipación? ¿Como nos proponemos el quiebre de los núcleos privatizados del cuidado de otros (valores burgueses de la familia) y lo trasladamos a cuerpos sociales de cuidado común en igualdad de roles?
Lo que está claro, es que si bien es cierto el amor romántico comúnmente se lleva como rasgo meramente patriarcal, este se hace carne en alianza con el modo de producción capitalista, lo cual genera condiciones materiales para la des-articulación y dificultan la génesis de movilización social de las mujeres.
lunes, 13 de octubre de 2014
La FEUACh y las mujeres, mirada crítica desde el ejercicio federativo en el movimiento estudiantil: Avances y posibilidades.
La presente exposición se realizó, en el marco de la Primera Jornada de empoderamiento de las mujeres efectuado el 10 de octubre 2014 en Valdivia, Chile.
Quiero partir esta presentación descartando de plano que hablaré de mi - que fue lo que se me propuso en principio-, aunque igualmente deberé referir algunos episodios dentro de mi ejercicio en la FEUACh entre el 2010 y el 2013. Sin embargo, es importante leer esta presentación (a pesar de la insuficiencia de fuentes), como un rescate de la presencia de las mujeres y feministas en el espacio mas importante de la región, socialmente hablando -la FEUACh-, por tanto, es también un homenaje a nosotras mismas y nuestra lucha por irrumpir en lo público.
Haciendo un viaje a la historia, quisiera analizar el significado que hoy tiene la FEUACh para el movimiento social y el movimiento estudiantil, tomando en cuenta el periodo de retorno a la democracia (de los acuerdos o transición), hasta la actualidad. Si bien, es cierto, merece muchas críticas respecto de cómo se llevó el proceso y cómo se perpetuó una democracia antipopular, sobre todo en cuanto al ejercicio de ciudadanía participativa de las mujeres y las sexualidades diversas, es importante recalcar que el movimiento social y estudiantil fue preponderante en que los procesos decantaran como lo hicieron, haciendo frente a una dictadura que barrió con los derechos y sobre todo los derechos de las mujeres y es en ese sentido que haré un relato, por supuesto, desde el enfoque local.
Terminado el plebiscito del `88, las elecciones presidenciales y parlamentarias se generó el enorme desafío nacional y local de poner en movimiento los espacios sociales democráticos donde las transformaciones que había provocado la dictadura retrocedieran, y en ello la FEUACH no era ajena. En los `80 nos encontramos nacionalmente con federaciones estudiantiles combativas, como la FEUACh de los `80, donde la presencia de mujeres en cargos de representación se encarna en una militante de Izquierda Cristiana, Belen Ampuero (`87), Secretaria de finanzas por la lista de izquierda y en Gloria Lobos (`83), militante DC en una lista de la derecha. Mientras tanto, se perfilaban dirigentas como Rosa Celedón, Presidenta del Centro de Estudiantes de Castellano y Loreto Martínez Andaur, Presidenta de Filosofía y Humanidades, que nunca llegaron a la FEUACh.
Sin embargo, los '90, lejanos a estas federaciones que luchaban por democracia en la FEUACh como en todo Chile, los cuadros jóvenes de la Concertación parecían acomodarse para mantener las aguas en la medida de lo posible. Y digo cuadros jóvenes porque quienes ejercieron durante ese periodo fueron en su mayoría hombres, donde solo destaca la actual militante de la DC Cecilia Agüero y Alejandra Toledo (PS), quien era presidenta del Consejo de Presidentes y por tanto Presidenta interina, al menos hasta el Congreso Refundacional FEUACh el 1999. Ella sería lo más cercano a una Presidenta FEUACh post dictadura.
Quiero partir esta presentación descartando de plano que hablaré de mi - que fue lo que se me propuso en principio-, aunque igualmente deberé referir algunos episodios dentro de mi ejercicio en la FEUACh entre el 2010 y el 2013. Sin embargo, es importante leer esta presentación (a pesar de la insuficiencia de fuentes), como un rescate de la presencia de las mujeres y feministas en el espacio mas importante de la región, socialmente hablando -la FEUACh-, por tanto, es también un homenaje a nosotras mismas y nuestra lucha por irrumpir en lo público.
Haciendo un viaje a la historia, quisiera analizar el significado que hoy tiene la FEUACh para el movimiento social y el movimiento estudiantil, tomando en cuenta el periodo de retorno a la democracia (de los acuerdos o transición), hasta la actualidad. Si bien, es cierto, merece muchas críticas respecto de cómo se llevó el proceso y cómo se perpetuó una democracia antipopular, sobre todo en cuanto al ejercicio de ciudadanía participativa de las mujeres y las sexualidades diversas, es importante recalcar que el movimiento social y estudiantil fue preponderante en que los procesos decantaran como lo hicieron, haciendo frente a una dictadura que barrió con los derechos y sobre todo los derechos de las mujeres y es en ese sentido que haré un relato, por supuesto, desde el enfoque local.
Terminado el plebiscito del `88, las elecciones presidenciales y parlamentarias se generó el enorme desafío nacional y local de poner en movimiento los espacios sociales democráticos donde las transformaciones que había provocado la dictadura retrocedieran, y en ello la FEUACH no era ajena. En los `80 nos encontramos nacionalmente con federaciones estudiantiles combativas, como la FEUACh de los `80, donde la presencia de mujeres en cargos de representación se encarna en una militante de Izquierda Cristiana, Belen Ampuero (`87), Secretaria de finanzas por la lista de izquierda y en Gloria Lobos (`83), militante DC en una lista de la derecha. Mientras tanto, se perfilaban dirigentas como Rosa Celedón, Presidenta del Centro de Estudiantes de Castellano y Loreto Martínez Andaur, Presidenta de Filosofía y Humanidades, que nunca llegaron a la FEUACh.
Sin embargo, los '90, lejanos a estas federaciones que luchaban por democracia en la FEUACh como en todo Chile, los cuadros jóvenes de la Concertación parecían acomodarse para mantener las aguas en la medida de lo posible. Y digo cuadros jóvenes porque quienes ejercieron durante ese periodo fueron en su mayoría hombres, donde solo destaca la actual militante de la DC Cecilia Agüero y Alejandra Toledo (PS), quien era presidenta del Consejo de Presidentes y por tanto Presidenta interina, al menos hasta el Congreso Refundacional FEUACh el 1999. Ella sería lo más cercano a una Presidenta FEUACh post dictadura.
sábado, 25 de enero de 2014
Eyzaguirre en su justa medida
Ayer fue el anuncio de la cartera ministerial de lo que será el gobierno de M. Bachelet, y uno de los Ministros más esperados por el movimiento estudiantil era por su puesto la designación del MINEDUC. Incendiariamente pude ver que en twitter se hizo la relación directa entre la profesión del futuro ministro Eyzaguirre y las materias educativas. Personalmente, creo que es un error hacer la conexión lineal entre que este sea economista y que por tanto el MINEDUC será tratado como un negocio más, sin mencionar que la educación ya es un negocio, esa relación es simplista. Sin embargo, creo más prudente analizar de la siguiente manera el asunto para ir avanzando en lo que nos podremos encontrar desde marzo:
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