ciudadanas de segunda clase

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martes, 8 de marzo de 2016

¿Qué significa ser mujer en Chile?

Este 8 de febrero no voy a sacar grandilocuentes palabras, ni intentaré decirle al resto lo que debe hacer para ser "más feminista", pues el mercado en su cultura del éxito también ha permeado su forma de mirar los procesos y nos mide en virtud de porcentajes, de excelencia, como si fuéramos a graduarnos de feminismo radical. Prefiero dedicarme a escudriñar en aquello que nos hace invisibles y sujetas de caridad, sujetas débiles y victimizadas. ¿Qué significa hoy ser mujer en Chile?

Significa que hay que asumir que el Estado Neoliberal (Subsidiario) nos ha convertido en dos cosas: 
  1. Mujeres empobrecidas (a lo que llaman feminización de la pobreza), mujeres cautivas y dependientes de los bonos y las ayudas de rostros que no se parecen a los nuestros, que en su vida han tenido que cargar la mochila de no elegir si quiera como amar.
  2. Mujeres explotadas, mujeres que vivimos en la deuda, haciendo la bicicleta para parar la casa, mujeres que trabajamos sin paga y sólo por cariño, que nos embarazamos, abortamos clandestinamente; nuestro cuerpo lleva las llagas de esas luchas, nos deprimimos, y volvemos a luchar, criamos en su mayoría exclusivamente, con suerte con ayuda de "un hombre", mujeres que luego del trabajo remunerado - desigual respecto de nuestros compañeros-, debemos seguir cuidando del hogar como una regla de oro.
Cuando miro esto, me digo, ¿cómo no va a haber violencia?, ¿cómo no nos van a insultar, violar?, si a ojos de tantos aún nuestro trabajo no vale la paga, no vale el respeto. En Chile no alcanzamos el 20% de participación política en el parlamento, y por lo general las mujeres que lo hacen tienen medios económicos para realizarlo y cuentan con un patriarca que las patrocina (el padre General de Bachelet, el compañero Presidente padre de Isabel Allende), salvo excepciones claro, pero que confirman la regla. Y es que ¿¡cómo vamos a participar con 24 horas de trabajo doméstico!, privado, aislado del mundo social?. Cuando para muchas el ir a buscar a los niños al colegio es parte de lo único "en comunidad que hacemos" y para las " afortunadas" lo más cercano a la política es la conversación de política entre padres, esposos, pololos que militan, o bien militan en partidos donde ellos nos enseñan que es la Política sin siquiera decirnos: hay mujeres que forjaron este país y que fueron increíblemente importantes en la historia de la política de Chile, Latinoamérica y el mundo.
Pero no todo es gris, de un buen tiempo a esta parte las mismas promesas incumplidas de este estado subsidiario ha  engendrado un malestar y ese malestar ha dado lugar a organización social. Quienes vivimos el 2006 y el 2011 como estudiantes pudimos darnos cuenta que esa movilización, ese movimiento estudiantil nos educaba al fragor de la lucha por derechos, organizaciones feministas se plegaban a las convocatorias, liderazgos femeninos que desafiaban los patrocinios se levantaban críticos al modelo y a la forma de organizarse. Esas mismas mujeres atrajeron a otras mujeres a organizarse, a formarse a darse la oportunidad de educarse como los liceos y universidades no lo estaban haciendo, apareció el machismo, el sexismo, las gafas violetas para mirar la realidad, empezamos a militar en el feminismo, y a dotar a nuestra militancia de izquierda de esa forma de mirar la realidad. Las mujeres que nos convertimos en profesionales, hoy miramos nuestro trabajo de manera crítica, vemos las brechas salariales con mayor claridad, vemos los tratos sexistas en el trabajo, el aumento de los planes en las Isapres y el doble discurso del mérito sin dar cuenta de lo difícil que es ser trabajadora en Chile y comenzamos a levantar la voz, a interesarnos en hacer por nuestra realidad. Los hombres que nos acompañan en este camino han sabido reconocer nuestras contradicciones, sin el empacho de autodenominarse feminista, han reconocido sus privilegios y han sufrido por dejarlos de lado para reconocer un camino entre iguales, han dejado de usar el amor y el sexo para "atraer militancia", "buscar mejor posición laboral", "ganar la carrera de competencia por el trofeo femenino", "para obtener réditos políticos". Y se que queda mucho por hacer, todos vivimos el patriarcado y nos toca cotidianamente, así como también hemos sido Machistas y nada más que un trabajo colectivo al fragor de la lucha hará constituir nuevas formas de ser.
Hoy nos falta un feminismo político, ese que reconozca la autonomía de quienes han preservado este orden político actual, ese que pone a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, donde nuestro cuerpo no tiene derecho a su sexualidad y reproducción, donde el derecho a la vida no existe. ¿Y quiénes han preservado y legitimado este neoliberalismo subsidiario? La Concertación y la Nueva Mayoría, la derecha, el partido transversal, es decir la herramienta institucional de la asamblea de la burguesía chilena - el empresariado-.
Esta lucha no será fácil, pues nos instalan constantemente la idea de que votar mujer es cambiar las cosas, esa mujer con rostro maternal, cuando es justamente el sentido de ser mujer lo que está en juego y cooptan nuestras demandas, reciclándolas una y otra vez. Hoy por hoy el proyecto de aborto por 3 causales sale de la Comisión de salud cercenado y tutelando la decisión de abortar por causal violación, sepultando posibilidad de autonomía de las mujeres ante un hecho tan violento. Nuevamente la tecnocracia, "el acuerdismo" se impone y la Nueva Mayoría repite en cada "reforma sustancial" la fórmula de los brazos en alto, al igual que en educación y en la reforma laboral, nueva constitución, carrera docente y un largo etc.
Nuestro propósito por tanto no puede reducirse a actos testimoniales, debemos poner la política por delante, el feminismo imprime aquello que nos permite profundizar, aquello de la soberanía sobre nuestras vidas que no es otra cosa que la autonomía para participar y decidir, para forjar derechos y democracia. No esperamos nada menos!
¡Con la esperanza intacta compañer@s!

 

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La violencia de género: un producto social

Cada 25 de noviembre las fuerzas transformadoras, las feministas y los movimientos sociales que comprendemos que debemos abogar por un horizonte de emancipación nos congregamos para reivindicar un aspecto básico de ciudadanía, de apropiación del espacio social y cultural. Tal es el derecho a ser concebidas como seres iguales, sin importar el género, es decir a ser concebidas como parte activa y visible de la producción social.
Sin embargo, en un día como hoy no basta gritar la “no-violencia”, aun cuando sea muy viral o muy en 140 caracteres. Debemos decir mucho más sobre ella. El significado de la “no-violencia” es profundo, y debemos intentar sacarla del mero enjuiciamiento y reproche moral a la violencia. Puesta así, suena más a un sermón de iglesia que una demanda política, y pierde el aguijón subversivo que esta lucha debe encarnar. Aquello provoca que la subversión se convierta en un asunto estético, y no político.   
Si hoy conmemoramos el día a la no-violencia contra las mujeres, no es porque tengamos solamente lástima y pena por la muerte de las hermanas Mirabal en la dictadura de Trujillo en República Dominicana, y por tanto miremos la violencia únicamente desde la victimización, sino que todo lo contrario. Lo que inspiraron las Mirabal para el movimiento Feminista es sobre todo su lucha por la democracia, por la soberanía, lo cual por supuesto no se limita a la contradicción dictadura/democracia, en tanto regímenes políticos, sino a cuánto podemos vivir la vida social, decidir autónomamente los rumbos de nuestra vida colectiva como ciudadan@s iguales.
El fenómeno de la violencia es mucho más que el acto de la violencia, lo visible, el piropo, el golpe, el femicidio, la VIF; tampoco la discriminación salarial, la carrera académica desigual, la feminización de la pobreza, la obligación de la maternidad y la negación del aborto; o, incluso, el abandono de las adultas mayores cuyas pensiones son solidarias producto de la división sexual del trabajo; o  la violación, la cual nos alarma y agrede a todas y todos cuando nos entendemos como parte de un todo. Y ese “más allá” está determinado por un asunto de raíz: la violencia es aquel fenómeno que se desata en la sociedad cuando, como seres sociales, no nos reconocemos como productores (y producto) del proceso de producción social, que en este caso se agencia en la valoración inferior del rol histórico a cualquier identidad femenina o no masculina (en sentido heteronormado).

martes, 15 de septiembre de 2015

Feminismo? o blanqueo de imagen?. No nos prestemos para esto!

Ayer con sorpresa leí la siguiente noticia : Mujeres partidarias de Bachelet acusaron "femicidio" de la imagen de la Presidenta mi primera reacción fue, a ver veamos cuales son los argumentos presentados en prensa y para mi pesimismo de la razón efectivamente el único argumento es: "¿Se equivocó? Si, las madres también se equivocan. ¿Se merece tantas descalificaciones? No. Un presidente varón jamás estaría recibiendo tamaño castigo político por la conducta impropia de un hijo. Y a pesar de todo, usted levanta la frente y sigue adelante".

Aquello me decepcionó bastante, primero por que pensé que habría un argumento mas ligado al rol público de las mujeres y la disputa del poder, no a la ya tan recurrida victimización y debilitamiento de la imagen femenina (como paradoja), pero sobre todo por lo segundo, donde naturalizan que su falta de juicio político va en virtud de la maternidad, queriendo subrayar el juego del empate con una paternidad, cuando sabemos que el rol pater/maternal (o de cuidado parental) si bien no debe ser invisibilizado no puede ser parte del juicio político hacia la acción de un gobierno, así mismo el deber ser del juicio, está a mi parecer más ligado a su acción como presidenta, bajo ningún respecto como madre, por tanto desde ya la táctica comunicacional es - a lo menos- poco efectiva.

Luego me propuse hacer uso de una especie de meta-crítica a mis presupuestos y me encontré con la siguiente definición de femicidio: "El femicidio, parte del bagaje teórico feminista de Diana Russell,Jill Radford y Mary Anne Warren Este término fue castellanizado por Marcela Lagarde, Antropóloga y feminista mejicana .El término alude a la realidad que sufren las mujeres en el mundo ya que entre los 15 y los 44 años tienen una mayor probabilidad de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de cáncer, malaria, accidentes de tráfico o guerra combinados", también recordé un libro de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres donde salía una definición muy en la linea anterior. No recurrí a la definición de femicidio de la ley vigente, pues tengo completamente claro, que la legislación sobre esta materia actualmente existente en Chile, es insuficiente para caracterizar y penar adecuadamente el fenómeno de violencia extrema hacia las mujeres de mi patria. Y aún así el concepto de femicidio, al menos lógicamente no tenía nada que ver con la construcción de noticia que me asombró.

Quiero recalcar con esto, que de ningún modo mi afán es bajarle el perfil al mal trato, al sexismo o actos misóginos hacia figuras femeninas, y que cuando existen respuestas que impliquen la disminución del rol femenino en la sociedad, de las mujeres en la vida pública o de las mujeres como una legítima ciudadana que disputa el poder, es del todo condenable, pero es a ello que llamamos sexismo o machismo según su acepción, sin embargo es impreciso y desfavorable llamarle propiamente FEMICIDIO, por que confunde, por que es caricaturizable, es vanalizable y defenderlo en este contexto de mala utilización, es aun más engorroso por que termina siendo un debate academisista entre lo que es y lo que ocasiona el femicidio, pero lo peor es que disfraza una realidad: Y es esta es que, la crisis de representación de la política de la transición es cada vez es más tangible para la mayoría, y en ello, ni el bacheletismo, ni el gobierno, ni la nueva mayoría son proyectos de trasformación, pues son incapaces de representar los intereses sociales presentes y expresados por las últimos periodos de revueltas sociales, o el carácter orgánico anti-popular de la política.

Por ello creo importante no perder la oportunidad de generar un feminismo que apueste a transformar y no prestarse de manera forzada o presionada por la necesidad de blanquear imagen de una figura a la cual la categoría de femicidio, no le calza. No juguemos con el respeto y castigo social que merece el femicidio a las compañeras que si lo han sufrido.

Para quienes quieran quemarme en la hoguera de ese vago determinismo de la "sororidad sin contenido", les quiero recordar que el feminismo es esencialmente político, y como tal siempre hay que tener claro para donde juegan nuestras ideas. Si van en vías de aportar con el horizonte de emancipación que se propone el mismo, o si aporta a caricaturizarlo y a reducirlo a una mera expresión de una sub-cultura.

No olvidemos la frase de R. luxemburgo «Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad».

lunes, 24 de agosto de 2015

Ex líderes analizaron las consecuencias del movimiento estudiantil de 2011

Hoy me sacaron hablando un par de cosas en el Diario Austral, indagaron en lecturas ya se veían más menos nítidas cuando éramos dirigentes estudiantiles de la FEUACh en el 2011 y como veíamos en la actualidad los intentos de reformas del Gobierno y nuestra visión sobre el mismo. Si tienen un tiempo entre el atareado lunes, les invito a leer esta entrevista.

Fuente: http://www.australvaldivia.cl/impresa/2015/08/24/full/cuerpo-principal/4/

Ex Dirigentes. Rodrigo Salazar, Cari Álvarez, Rodrigo Cosimo y Jean Maureen Fuentes realizaron un balance de ese año y evaluaron el actual desempeño en materia educacional de Bachelet.